PorOtraCuba wrote...
Testimonio de Ángel Santiesteban "Estoy feliz, estoy cumpliendo con mi deber" #OlaRepresiva #freeRodiles Testimonio de Ángel Santiesteban tras los hechos ocurridos el jueves 8 de noviembre de 2012. Entrevista filmada por Claudio Fuentes Madan Mi nombre es Ángel Santiesteban Prats, soy escritor y blogero cubano, opositor al gobierno. Realmente fue penoso lo que sucedió allí, lo que todo el mundo ha visto, el video fatal, donde desgraciadamente mostramos lo que ocurre en Cuba a diario. Gracias a dios que pudimos ahora tener un video que mostrar, estos minutos tan difíciles, pero que ocurren constantemente y casi nunca se puede grabar todo lo que ocurre... y peor, por ejemplo la misma golpiza que le dieron a Rodiles, eso no se pudo registrar, si no estuviera ya en la calle, ahora mismo. Cuando me golpeaban dentro del auto yo pensé realmente que me iban a fracturar el cráneo. Yo no pensaba que una persona pudiera dar unos puñetazos tan fuertes. Y por eso es que hago el intento de salir. Estando en la unidad de Santiago de las Vegas, ocurrió algo tan desagradable: el oficial “Camilo”, según me dice, me lleva para un cuarto y me rastrilla la pistola en la cabeza. Sentí el metal haciéndome presión en los lugares que me dolían de los golpes que me habían dado momentos antes, y me dijo: “A ti lo que hay que darte un tiro en la cabeza”. Fueron los segundos más largos de mi vida y le dije, no sé de dónde saqué esas palabras, realmente sentía terror, pavor en aquel momento, hasta dónde iba a llegar la locura de estos sicarios, y le dije “En algún momento tendrás que pagarme”. Segundos más tarde retira la pistola y me dice: “Mejor, cuando salgas para la calle, te damos unos martillazos en la cabeza y decimos que fue un asalto, queda como que fue un asalto”. Tengo entendido que se lo ha hecho a otros, de hecho conversé con otro que estaba allí en la unidad de Santiago, y que también se lo dijo, le había hecho lo mismo a él. Estamos en momentos terribles, de angustia. Cuando el tirano está dando su último pataleo es cuando más peligroso se vuelve y es cuando puede cobrar vidas. Realmente estamos muy preocupados con la vida de los activistas, de las personas que están dispuestas a darlas, a sacrificarse, pero que de todas formas queremos cuidarlos, queremos que no les suceda nada. Por eso queremos que el mundo nos ayude, que cada persona donde está, su palabra, su voz es un eco del dolor que nosotros sentimos aquí. Cualquier persona que la alze, que nos ayude y nos apoye, está luchando en un sentido también contra la dictadura en Cuba. Claudio Fuentes: Si tuvieras que decirle algo a quienes te golpearon... Ángel Santiesteban: Si tú supieras que no les guardo rencor. Me da lástima. Ellos me dan lástima sobre todo por sus familias: están mancillando el futuro de sus hijos, de sus nietos, de sus bisnietos, que avergonzados tendrán que aceptar “Sí, sí, ése fue mi bisabuelo...”. Y ojalá recobren conciencia de lo que están haciendo y cuando les den las órdenes de represión, por ellos mismos lo hagan, que se salven. La justicia no caduca. Cuando usted comete un error, pasarán 30, 40 años pero usted tiene que pagar por ese error y más temprano que tarde, ellos tendrán que pagar ante la justicia todo este abuso que cometen con su pueblo, con el pueblo ciudadano, que lo están atropellando y están como verdaderos sicarios. Nos están tratando como verdaderos sicarios. Claudio Fuentes: Algo que te haya gustado del tiempo que estuviste preso, la lasca positiva que le sacaste... Ángel Santiesteban: Sí, bueno, primero con Eugenio Leal, nos pasamos la noche hablando de cine, de literatura, de arte, de masonería y fue una noche realmente placentera. Cuando llegué al calabozo estaba Leal allí, porque a mí me habían llevado primero al hospital, y al lado estaba Veizant, y me salió así de mi corazón decirles “Para mí es un honor estar esta noche aquí con ustedes en los calabozos, compartir esta noche con ustedes en este lugar, para mí es un honor, sentirlo... y bueno después con Claudio, contigo, que la pasamos superbien. Yo creo que ellos sufrían de vernos reír. Igual hablamos de literatura, hablamos de cine, de fotografía... y realmente es donde uno más humano se siente, donde más entrañable siente uno a sus compañeros. Ninguno de nosotros pensábamos allí en nosotros mismos, en realidad estábamos pensando en Yoani, en todos, en la esposa de Veizant, en Rodiles, pensábamos en ellos. Si nos decían “ya están libres” la hubiésemos pasado muchísimo mejor, pero realmente estábamos preocupados por la suerte y el sufrimiento de estas personas. Sabíamos que le habían dado a Antonio Rodiles y eso nos hacía sufrir, sobremanera, no sabíamos el destino. Recuerda que nos llevaron para la carretera, para la monumental aquella, aquel era un lugar perfecto para habernos allí masacrado y dejarnos tirados allí, que es lo que temo que a la larga eso vaya a ocurrir. Y sus rumbos desconocidos, se llevaron a Yoani, no sabíamos qué destino tendría; también en ese momento te habían llevado a ti hacia otro lugar y temíamos que les golpearan, que estuvieran sufriendo. Pero sinceramente si supiéramos en ese momento que estaban libres, nos hubiésemos sentido mejor, a pesar de los dolores corporales que teníamos y todo, creo que a lo mejor, vale reconocerlo, yo he sentido el brillo de haber estado cumpliendo, como en el siglo XIX, como si estuviera en Guáimaro sentado, la altura de toda esa historia grande que tenemos los cubanos. Estar allí, no cabe de otra manera, para mí es un orgullo estar luchando por el pueblo de Cuba, por mi familia, por mí, por el futuro de este país que merece desde ya tener un destino brillante, un destino de paz. Llevamos más de un siglo de supuesta democracia, que no ha sido así: lo hemos sufrido, lo hemos padecido constantemente. Claudio: Por último, yo quisiera que tú repitieras unas palabras que le mandaste a tu mujer desde allá adentro, que lograste que salieran. “Dile a ella que yo aquí estoy feliz, porque estoy haciendo lo que mi corazón y mi conciencia me piden”. Ángel Santiesteban: Sí. ¡Y se lo dijeron! Cuando estaba allí, mi esposa estaba arriba en la estación y me manda a decir que me manda un beso y que cómo yo estaba... y me salió de mi alma y le dije al oficial: “Dile que estoy feliz, que estoy en el lugar que mi corazón me ha traído, que estoy muy bien aquí. Que ella se vaya y descanse y que se despreocupe, que yo estoy cumpliendo con mi deber”. http://goo.gl/2SiWv
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